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Jesús Montoya, 19 years old. Student of hispano-american and venezuelan literature (Universidad de los Andes, Venezuela)

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Rogelio Méndez (Venezuela) / Tumblr

notes 47

#art #artists on tumblr #lomography #photography #Venezuela #Francia #Rogelio Méndez





Armand Schönberger - Self Portrait, with His Daughter Vera [1928]
Armand Schönberger (Galgóc, 1885 - Budapest, 1974) was a Hungarian painter. The highlight of Schönberger artistry came in the late 1920s and early 1930s. This period was characterised not only by the creation of several masterpieces with an individual character, but also by many public appearances - Schönberger exhibited his work in several galleries in Hungary and abroad. In 1929, his work was exhibited in Nuremberg at an exhibition where contemporary Hungarian art was all the rage.

[Bukowski’s Modern Sale, Stockholm - Oil on canvas, 77.5 x 58 cm]
Gandalf’s Gallery

Armand Schönberger - Self Portrait, with His Daughter Vera [1928]

Armand Schönberger (Galgóc, 1885 - Budapest, 1974) was a Hungarian painter. The highlight of Schönberger artistry came in the late 1920s and early 1930s. This period was characterised not only by the creation of several masterpieces with an individual character, but also by many public appearances - Schönberger exhibited his work in several galleries in Hungary and abroad. In 1929, his work was exhibited in Nuremberg at an exhibition where contemporary Hungarian art was all the rage.

[Bukowski’s Modern Sale, Stockholm - Oil on canvas, 77.5 x 58 cm]

Gandalf’s Gallery

notes 46

#Gandalf's Gallery #art #Armand Schönberger #painting #portrait





La poesía chilena viene
 
de una soberbia paliza real
 
No lo digo yo sino un ángel subiendo
 
del infierno, pero ¿No lo digo yo?
 
¿Acaso no lo digo yo también?
 
¿No lo dices tú igualmente, dolor, hipócrita
 
lector mi semejante, mi hermano?
 
¿No lo dice la niña tú misma,
 
que canta por las noches la misa de Dios?
 
¿No lo dice el volantín tricolor en septiembre?
 
¿No lo dice la Mistral?
 
¿No lo dice mi madre llorando?
 
¿No lo dice mi madre riendo?
 
¿No lo dice mi madre?
 
Esta guitarra está cansada de sonar despacio
Lo que debería unirnos tendría que ser otra cosa
 
Debería pegarnos algo que fuese pegamento 
 
Pero eres tú dolor, eres tú quien nos amarra:
 
-La poesía completa viene de un soberbio ¡paf! real
Tamy Meulen
notes 18

#Tamy Meulen #poesía #chile





¿En qué momento un brazo
toma la forma de una hoja que cae?
¿En qué momento la partida de un barco
se divisa en lo profundo del océano?
¿En qué momento un hombre libertario
hace el papel de un inquisidor?
En el momento en que un dedo nocturno
mata a una paloma y le cierra los ojos.
En el momento en que un centinela
renuncia a su torre y se embriaga con oro.
En el mismo momento en que una guerra
se convierte en un hijo muerto.
Escrito en voz baja
Este es un poema escrito en voz baja,
en medio de un muelle para que viaje
entre las olas y se encuentre
con el faro de tus ojos que me llama…
Para que rompa las piedras del camino
y salga en pos de tu vestido
que vuela al paso del invierno;
Para que atraviese los manglares
sumergiéndose en el mar
que pronuncia tu nombre tímidamente…
Este es un poema escrito en voz baja,
para que acaricie tu cabello
en el silencio de tu boca delineada,
encendida por un canto de estrellas
iluminadas al paso de tus manos.
Un poema escrito de mañana,
para recorrer tus brazos como pétalos
bañados en el aroma de mis versos.
Un poema y sólo eso, un poema,
para irrumpir en el silbido
de tus huellas enmarcadas en el viento
y sentir tu pecho entre mi ser,
todos los días, como si de ello viviera.
Piedras, cantos, sierras, todo en voz baja,
para susurrarlo a tus oídos,
para humedecer tu piel con mi pluma
y guardarlo en lo profundo de tu lengua.

Omar Garzón Pinto (1990), Bogotá 

notes 23

#Omar Garzón Pinto #poesía #colombia





Ayer jugaba el mundo como un gato en tu falda;
hoy te lame las finas botitas de paloma;
tienes el corazón poblado de cigarras,
y un parecido a muertas vihuelas desveladas,
gran melancólica.

Posiblemente quepa todo el mar en tus ojos
y quepa todo el sol en tu actitud de acuario;
como un perro amarillo te siguen los otoños,
y, ceñida de dioses fluviales y astronómicos,
eres la eternidad en la gota de espanto.

Tu ilusión se parece a una ciudad antigua,
a las caobas llenas de aroma entristecido,
a las piedras eternas ya las niñas heridas;
un pájaro de agosto se ahoga en tus pupilas,
y, como un traje obscuro, se te cae el delirio.

Seria como una espada, tienes la gran dulzura
de los viejos y tiernos sonetos del crepúsculo;
tu dignidad pueril arde como las frutas;
tus cantos se parecen a una gran jarra obscura
que se volcase arriba del ideal del mundo.

Tal como las semillas, te desgarraste en hijos,
y, lo mismo que un sueño que se multiplicara,
la carne dolorosa se te llenó de niños;
mujercita de invierno, nublada de suspiros,
la tristeza del sexo te muerde la palabra.

Todo el siglo te envuelve como una echarpe de oro;
y, desde la verdad lluviosa de mi enigma,
entonas la tonada de los últimos novios;
tu arrobamiento errante canta en los matrimonios,
cual una alondra de humo, con las alas ardidas.

Enterrada en los cubos sellados de la angustia,
como Dios en la negra botella de los cielos,
nieta de hombres, nacida en pueblos de locura,
a tu gran flor herida la acuestas en mi angustia,
debajo de mis sienes aradas de silencio.

Asocio tu figura a las hembras hebreas,
y te veo, mordida de aceites y ciudades,
escribir la amargura de las tierras morenas
en la táctica azul de la gran danza horrenda
con la cuchilla rosa del pie inabordable.

Niña de las historias melancólicas, niña,
niña de las novelas, niña de las tonadas,
tienes un gesto inmóvil de estampa de provincia
en el agua de asombro de la cara perdida
y en los serios cabellos goteados de dramas.

Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente,
como la eternidad encima de los muertos,
recuerdo que viniste y has existido siempre,
mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres,
toda la especie humana se lamenta en tus huesos.

Llenas la tierra entera, como un viento rodante,
y tus cabellos huelen a tonada oceánica;
naranjo de los pueblos terrosos y joviales,
tienes la soledad llena de soledades,
y tu corazón tiene la forma de una lágrima.

Semejante a un rebaño de nubes, arrastrando
la cola inmensa y turbia de lo desconocido
tu alma enorme rebasa tus hechos y tus cantos,
y es lo mismo que un viento terrible y milenario
encadenado a una matita de suspiros.

Te pareces a esas cántaras populares,
tan graciosas y tan modestas de costumbres;
tu aristocracia inmóvil huele a yuyos rurales,
muchacha del país, florida de velámenes,
y la greda morena, triste de aves azules.

Derivas de mineros y de conquistadores,
ancha y violenta gente llevó tu sangre extraña,
y tu abuelo, Domingo Sánderson fue un HOMBRE;
yo los miro y los veo cruzando el horizonte
con tu actitud futura encima de la espalda.

Eres la permanencia de las cosas profundas
y la amada geografía llenando el Occidente;
tus labios y tus pechos son un panal de angustia,
y tu vientre maduro es un racimo de uvas
colgado del parrón colosal de la muerte.

Ay, amiga, mi amiga, tan amiga mi amiga,
cariñosa, lo mismo que el pan del hombre pobre;
naciste tú llorando y sollozó la vida;
yo te comparo a una cadena de fatigas
hecha para amarrar estrellas en desorden.

Círculo - Pablo de Rokha

notes 18

#Pablo de Rokha #poesía #Chile





Tengo miedo de escribir este poema, y que este poema no quiera llamarse Andrés, ni Raúl, ni Esperanza, tengo miedo de escribir este poema y todos los poemas y que al final no haya valido la pena el viaje desde allá hasta aquí y desde aquí hasta mí, de que rechacen este poema deforme por falta de simetría entre las vocales y su rostro, tengo miedo porque todo lo nuevo aterra y me he dado cuenta de que los poemas tienen vida propia, y que los poemas no se escriben si no que se sueñan o se alucinan, que no hace falta tener miedo por la simetría porque la vida no es exacta y este poema está vivo y deforme igual que yo, y que entre cada consonante palpitan cuatro corazones al mismo ritmo que el rockandroll, que la poesía no tiene ningún fin, sino muchos comienzos, y que aquí comienzo yo, no donde acaba este poema si no en medio de él, como quien se cola en la fila del banco y es abucheado, pero aquí soy bien recibido después de tanto tiempo he convertido mi poesía en mi propio sitio, porque todo mundo debe tener casa, aunque esta esté hecha de esperanzas palabras y aguardiente.

Diego Granda (1993), Popayán

notes 31

#poesía #Diego Granda #colombia





Beniamino Leone

notes 672

#Art #Beniamino Leone #artists on tumblr





Esta noche y para siempre perderé la armonía del poema en busca de una sinceridad que no entenderá nadie.
Pertenezco a un grupo de farsantes que escriben para compadecerse de sí mismos,para que otros los compadezcan; para que se forme una compasión irremediable en cada hombre de la tierra, hasta donde la lengua alcance, hasta dondela lengua sea capaz de sembrar rosas con su dulcísimo murmullo, donde la lengua pueda colgar aves en un cielo que el viento de ningún siglo destruya, donde la lengua plante una tierra en que las líneas antiguas de los países solo sean marcas de polvo, donde las fronteras de los pueblos solo sean cuerdas que los niños saltan, hasta donde la lengua consiga manifestar que la sangre de cada hombre es una, que el cuerpo de cada hombre es un mismo cuerpo, que los átomos y el mirar son el mismo desde siempre, hasta donde la lengua no sea más lengua ni frío ni ardor.
Mi testimonio solo me ha prometido cientos de páginas blancas que nunca podré llenar; por eso lo traigo en los puños y en los dientes, en una desafiante guerra que emprendí contra la oscuridad de los años que nos negó el canto como una realidad de la memoria y no de la piel; en mis huesos galopan pequeñas canciones como caballos, en su unión, en su íntima sospecha del mundo.
 *
Escucha, porque las imágenes no hacen eco, ni pánico, ni forma. Escucha, deja que la noche corra coronada de estrellas. Escucha, hazme volver al mismo cuerpo. Escucha, a veces no entiendo lo que escribo. Escucha, no es la primera vez que el viento abraza al mar. Escucha, proclamo fielmente la belleza de mi oficio.  Escucha, esta noche es rimbombante. Escucha, he vuelto a trazar una súplica natural sobre las paredes manchadas de esta bellísima ciudad de mierda:
            Poetas, que sus voces sean pájaros, pero más infinitas.
Poetas, que sus voces no estén pintadas de sueños, sino que pinten nuestros sueños de voces.
Nunca se hagan de lluvia si la lluvia no está. 
No guarden su rostro en sus páginas, sino en la arena.
No dejen que su lengua sea fruto de una nostalgia que no es verdadera.
Poetas, hagan todo lo contrario a lo que digo, y también lo que digo. 
Pierdan su destino en cada ciudad.
Aten su locura en nuestros ojos.
No olviden que su impulso es tan ancestral como cotidiano. 
Poetas, sepan ser instrumento de su catástrofe, nosotros hallaremos en ustedes la nuestra.
Poetas, los árboles son hombres sin memoria, háganlos recordar.
No repitan las canciones de otros, sean ustedes su propia melodía.
            Poetas, no canten al mar si el mar no lo pide. 
            No canten la llegada de la aurora si no ha entrado en silencio en sus corazones enterrados. 
            No canten un rumor natural si no estalla en sus memorias.
            No canten, no canten si no van a llenar el vacío de rosas transparentes.
            No canten, no arrastren nuestras cabezas hacia las tinieblas si no han derramado su vida en la aflicción y el miedo.
            No canten, no canten si no nos van a encerrar en sus jaulas, si no nos van perfumar en su aliento, si no nos van dar un sentido intacto de la vida.
            No canten nada que no se parezca a lo que son.
Poetas, hágannos confundir  los ríos con las montañas,  los corazones con el agua, los muelles con la primavera,  los caballos con los bosques, las golondrinas con la nieve,  los demonios con las piedras, la luna con la muerte, la sangre con las mariposas, las riveras con los mares,  los girasoles con las manos; pero sobre todo, hágannos creer.

Jesús Montoya (Tovar, Mérida, Venezuela, 1993). Estudiante de Letras mención Lengua y Literatura Hispanoamericanay Venezolana de la Universidad de Los Andes – Estado Mérida, Venezuela.

Esta noche y para siempre perderé la armonía del poema en busca de una sinceridad que no entenderá nadie.

Pertenezco a un grupo de farsantes que escriben para compadecerse de sí mismos,para que otros los compadezcan; para que se forme una compasión irremediable en cada hombre de la tierra, hasta donde la lengua alcance, hasta dondela lengua sea capaz de sembrar rosas con su dulcísimo murmullo, donde la lengua pueda colgar aves en un cielo que el viento de ningún siglo destruya, donde la lengua plante una tierra en que las líneas antiguas de los países solo sean marcas de polvo, donde las fronteras de los pueblos solo sean cuerdas que los niños saltan, hasta donde la lengua consiga manifestar que la sangre de cada hombre es una, que el cuerpo de cada hombre es un mismo cuerpo, que los átomos y el mirar son el mismo desde siempre, hasta donde la lengua no sea más lengua ni frío ni ardor.

Mi testimonio solo me ha prometido cientos de páginas blancas que nunca podré llenar; por eso lo traigo en los puños y en los dientes, en una desafiante guerra que emprendí contra la oscuridad de los años que nos negó el canto como una realidad de la memoria y no de la piel; en mis huesos galopan pequeñas canciones como caballos, en su unión, en su íntima sospecha del mundo.


*

Escucha, porque las imágenes no hacen eco, ni pánico, ni forma.
Escucha, deja que la noche corra coronada de estrellas.
Escucha, hazme volver al mismo cuerpo.
Escucha, a veces no entiendo lo que escribo.
Escucha, no es la primera vez que el viento abraza al mar.
Escucha, proclamo fielmente la belleza de mi oficio.
Escucha, esta noche es rimbombante.
Escucha, he vuelto a trazar una súplica natural sobre las paredes manchadas de esta bellísima ciudad de mierda:

            Poetas, que sus voces sean pájaros, pero más infinitas.

Poetas, que sus voces no estén pintadas de sueños, sino que pinten nuestros sueños de voces.

Nunca se hagan de lluvia si la lluvia no está.

No guarden su rostro en sus páginas, sino en la arena.

No dejen que su lengua sea fruto de una nostalgia que no es verdadera.

Poetas, hagan todo lo contrario a lo que digo, y también lo que digo.

Pierdan su destino en cada ciudad.

Aten su locura en nuestros ojos.

No olviden que su impulso es tan ancestral como cotidiano.

Poetas, sepan ser instrumento de su catástrofe, nosotros hallaremos en ustedes la nuestra.

Poetas, los árboles son hombres sin memoria, háganlos recordar.

No repitan las canciones de otros, sean ustedes su propia melodía.

            Poetas, no canten al mar si el mar no lo pide.

            No canten la llegada de la aurora si no ha entrado en silencio en sus corazones enterrados.

            No canten un rumor natural si no estalla en sus memorias.

            No canten, no canten si no van a llenar el vacío de rosas transparentes.

            No canten, no arrastren nuestras cabezas hacia las tinieblas si no han derramado su vida en la aflicción y el miedo.

            No canten, no canten si no nos van a encerrar en sus jaulas, si no nos van perfumar en su aliento, si no nos van dar un sentido intacto de la vida.

            No canten nada que no se parezca a lo que son.

Poetas, hágannos confundir
los ríos con las montañas,
los corazones con el agua,
los muelles con la primavera,
los caballos con los bosques,
las golondrinas con la nieve,
los demonios con las piedras,
la luna con la muerte,
la sangre con las mariposas,
las riveras con los mares,
los girasoles con las manos;
pero sobre todo, hágannos creer.

Jesús Montoya (Tovar, Mérida, Venezuela, 1993). Estudiante de Letras mención Lengua y Literatura Hispanoamericanay Venezolana de la Universidad de Los Andes – Estado Mérida, Venezuela.

notes 57

#Jesús Montoya #poesía #Venezuela #Primer viaje #Mérida





Después de esperar casi tres años, desde que la escuché leer por primera vez, finalmente, tengo el libro de Adelfa Geovanny (Maracaibo, 1956), Divinidad en rebelión (Poesía reunida), Ediciones del movimiento poético de Maracaibo, Colección Puerto de escala (2014). He aquí una de las más grandes poetas venezolanas. Una voz para jamás olvidar. El silencio terminó:

El fuego de esta ciudad perfora el lado sordo del cielo
un lado que no me gusta
no sé si estoy aquí o allá,
como pisando pedazos de aire
me asusta cuando la vida se detiene o
el cielo estalla,
mi relato será una parte negra del cielo
donde me tocó llegar
para urgir ese espacio tan oscuro
donde sólo las reinas desposeídas 
entran para saborear sus propios sudores.
Estoy detenida al borde de mi respiro,
les parecerá una locura
pero parada al borde de una puerta y callada
escucho mis gritos
le presto mi brazo al viento
llueve en esta ciudad,
me reconozco.
Pero al final,
mis ojos se vuelven tan débiles,
que no puedo mirar mi propia tierra
nada hoy todavía ha sido pisado
salgo de las ventanas
con el aire que golpea los muros
de esta morada desabrida.
El cielo está detrás de un dedo
y he bebido el sorbo de tierra de un solo trago
un vacío germinante
sin reflejo
todo es calor,
pieza de fuego por este bosque donde el aire caliente sopla
el fuego se ha apretado
la distancia aumenta,
nos dispersa
nos separa
los papeles se hacen llama
en esta tierra donde hasta el dulce cuesta comérselo
porque desgarra
quiero que quien me lea hoy
descubra que de nuevo me encuentro libre
y sin esperanza
me creerían si les dijera
que de tanto dar
he terminado prestándole mi respiro a las piedras
que estoy perdida en el umbral de una pieza 
pareciera que los dioses
estuvieran retrocediendo desmesurdamente
es por eso
que vivo de lo que el aire deja
todo tiene sabor a quemado
vuelvo a estos confines
sin haber salido del fondo de la tierra
caminando hacia ese lugar inalterado
ante el cual siempre he dado media vuelta
avanzo hacia la inmovilidad
pero al aire que se apodera de lo que se encuentra
lejos
me deja viva detrás de él
en este lugar pulverizado
que revela el final de mi respiro
y que aún dormida
vuelvo a encontrarme ante mí misma
que me quedo por largo tiempo guardando el recuerdo
pero que lo piso
no se desplaza
se fractura
nada calma
la sed de mí
nada me basta
a nadie le basto
la luz donde me hundo
he comenzado a ordenar el silencio que me reclama
no sé qué dirán ustedes al oírme
pero yo
debo buscar los vestidos que me acompañarán
en esta ruta que mis pasos inflaman,
desnuda no quiero ir
tendré que hacerle un llamado a mi sangre
para que se aferre a mis huesos
qué puede importarme una mañana lluviosa
cuando todo es abandono
cuando todo el tiempo vivido
es sombra
sombra de árboles que pierden sus pájaros
¿Dónde está el reino?
¿Para quién hablo?
Qué pueden importarme los filamentos de las cosas
cuando nunca sabré quién me habita
a qué me parezco
no sé por qué
de pie en mi distancia
sepulto mi muerte
los labios de mi hijo atrapan una estrella
me demoro
para que la juventud siga viviendo en mí
qué puede importarme
si no es de morir que muero
si no es de tanta vida que habita sobre mi vida
Cómo apresarla
cómo visitar al tiempo
si he tratado de decir el encuentro posible
si he tratado hasta de doblegar mi palabra 
y todos mis maestros son ahora cenizas
pero tal como soy
atravieso la imagen de mi casa
y solo es un muro que sostiene la tarde
pero oigan los que oyen…
todo comienza cuando todo está perdido.

notes 40

#Adelfa Geovanny #poesía #Venezuela #maracaibo





camina por la soledad nocturna de los cuartos de hotel
y de fotografía en fotografía llega exhausto
al minucioso poema en negro y blanco
pero ya no lo sorprende la violenta visión del mundo
este lento destrozo que un líquido susurro de plata
revela a partir de la iluminada fracción de segundo

y bebe
y ama
y huye de sí mismo
con la leica dispuesta a herir como una bala sonando
en el fondo de la memoria un neón una piedra
una arquitectura de luz y sombra o un desierto
donde se echa para retocar los días con un lápiz
en la certeza que sobrevivirá a estos perfectos accidentes
a estos restos de cuerpos cada vez más turbios
por el tiempo por el sonido o por la melancolía

pero regresa siempre a la transhumancia de las ciudades
cuando el alba del flash atrapa el furtivo gesto
sobre el papel fotográfico muere el misterioso fugitivo
después
viene el miedo
que se desprende de la mirada inmovilizada y del rostro 
nace una vida de infinito caos.

Al Berto

(traducción del portugués, de Pedro L. Marques de Armas)

notes 25

#Al Berto #poesía





doloresdepalabra@gmail.com